| Inicio | Historia | El Sembrador | Devocional | Estudio Bíblico Semanal | Evangelismo | Orad por Nosotros | Contacto | ||||||||||
|
INTRODUCCIÓN | Lección 1 | Lección 2 | Lección 3 | Lección 4 | Lección 5 | Lección 6 | Lección 7 | Lección 8 | Lección 9 | Lección 10 | Lección 11 | Lección 12 | Repaso
TEXTO PARA MEMORIZAR: Lucas 4:18
Es interesante notar que el evangelista Lucas, al hablar de la humanidad
de Cristo, deja muy en claro la forma en que el Espíritu de Dios fue la fuente
del poder que usó para cumplir con todo lo que su Padre le había encomendado.
Cuando el Señor Jesús se levantó a leer en la sinagoga, tres cosas se hicieron patentes: 1. El poder que lo había ungido. En este poder predicó y, protegido por él, salió de en medio de quienes lo querían matar (4:30). 2. Las Escrituras que lo habían anunciado. Notemos que las citó, no al terminar su tarea, sino antes de empezarla. Esto señala que estaba plenamente convencido de lo que decían acerca de él (4:21).
3. La multitud que no lo recibiría. Pero por su rechazo, ahora el
cumplimiento de esta Escritura se hizo extensivo a nosotros (Hch. 28:28). Esto mismo también es cierto para nosotros. Tenemos: a) La ayuda del Espíritu Santo (24:49). b) El conocimiento de las Escrituras (24:45). c) El Evangelio que predicar a todos (24:46,47).
Nosotros también somos enviados, y como al Señor, se nos ha dado el Espíritu Santo para que podamos hacer todo lo que el Padre nos pida. ¿Tienes algún problema para cumplir con tu misión? Aprende a orar como lo hizo el Señor (Heb. 5:7). |
||||||||||
|
2008 Publicaciones "El Sembrador" |
||||||||||