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¿HA
pensado usted en la diferencia entre orar A Dios y orar DELANTE DE
Dios?
Lo primero es fácil, es
como escribir una carta, anotar la dirección y ponerle timbres, y en
el contexto moderno, es como escribir un mensaje en un celular,
anotar el teléfono y marcar “enviar”. Esto es lo que los más hacen:
oran a un dios que su mente concibe, otros, tal vez oran al Dios que
hizo los cielos y la tierra, pero ¿es esto suficiente?
Lo segundo, orar
delante de Dios, demanda, en el símil dentro del contexto
humano, “pedir audiencia” y ser concedidos unos minutos con aquel a
quien deseamos dirigirnos. Pero, sabemos lo importante que es
escribir nuestra petición para dejarla delante de él y, ¡con cuánto
esmero elaboramos ese oficio! ¿Hacemos lo mismo cuando nos
preparamos para entrar a la presencia de Dios? |
¿Qué necesitamos para
orar delante de Dios?
¿Entrada? Ya nos
fue concedida (Heb. 10:19).
¿Confianza? Dios
nos la puede dar (Heb. 4:16).
¿Petición?
Tenemos quien nos ayude (Ro. 8:26).
¿Cita? Dios nos
atiende a toda hora (Lc. 18:7).
¿Qué falta? Que
nos preparemos para entrar al Lugar Santísimo (Heb. 10:19-22).
Éstos son los requisitos
que debemos cubrir:
1. Corazón sincero.
Recordemos que Dios conoce la intención del corazón (1 Cr. 28:9).
2. Plena certidumbre
de fe. Sin fe no podemos acercarnos a Dios (Heb. 11:6).
3. Purificados los
corazones… y lavados los cuerpos. Necesidad innegable, pues, sin
santidad, nadie verá al Señor (Heb. 12:14). |