EL tema de EL ESPÍRITU SANTO será el que nos ocupe durante el año 2010, tema que causa mucha controversia entre los que estudian las Sagradas Escrituras. Lo triste es que tales discusiones, algunas de ellas interminables, distraen la vista de los fieles con detalles de poca trascendencia, y no se conocen ni aplican a la vida diaria las verdades esenciales respecto a la persona y obra del Espíritu Santo.
Pensamos que pedir a nuestro Padre celestial que nos dé de su Espíritu es una necesidad prioritaria para el año 2010, que inicia; pero, ¿qué entendemos y cómo interpretamos este versículo?
El evangelista Mateo, al relatar la misma plática del Señor Jesús, escribió: ¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (Mateo 7:11Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?).
Al pensar en las buenas cosas podemos caer en dos extremos erróneos: preocuparnos por ello de tal manera que dejemos de confiar en que nuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas (Mateo 6:32Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.), o bien, vivir como si tuviéramos el derecho de recibir todas estas cosas de nuestro Padre. Un extremo denota falta de fe, y en el otro, se observa la falta de gratitud.
Algunos dirán que, si ya se nos dio a beber del mismo Espíritu (1 Corintios 12:13Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.), y éste mora en nosotros (1 Corintios 6:19¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?), no necesitamos pedirlo; sin embargo, tener al Espíritu Santo significa: poder para ser testigos (Hechos 1:8pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.); dones, para ser de provecho a otros (1 Corintios 12:7Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.) y vida para dar fruto (Gálatas 5:22,23Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.); entonces, si algo de esto falta, no está por demás pedir que nuestro Padre nos dé más de su Espíritu para que testifiquemos de manera eficaz, seamos de provecho a otros y demos fruto que agrade a Dios.