|
|
||||||||||||
| Inicio | Historia | El Sembrador | Devocional | Estudio Bíblico Semanal | Evangelismo | Orad por Nosotros | Contacto | ||||||||||||
|
Lección 6 MICA 3-4 |
|
|||||||||||
|
INTRODUCCIÓN | Lección 1 | Lección 2 | Lección 3 | Lección 4 | Lección 5 | Lección 6 | Lección 7 | Lección 8 | Lección 9 | Lección 10 | Lección 11 | Lección 12 | Repaso
TEXTO PARA MEMORIZAR: 2 Timoteo 1:8
Toma nota de cómo está construido el texto para memorizar: “No te avergüences... sino participa...”. Esto nos dice que para el apóstol, avergonzarse es lo mismo que no participar. Algunas veces nos da vergüenza hacer algo porque: a) No queremos que nos vean. Es decir, nos avergüenza la acción. b) No nos cae bien la persona con quien la vamos a desarrollar. Es decir, nos avergonzamos de nuestro compañero. c) No nos agrada la razón por la que nos la pidieron. Es decir, nos avergonzamos del objetivo. Pero nosotros debemos participar en el poder de Dios, sin avergonzarnos de: a) El mensaje del evangelio que predicamos. b) Nuestros compañeros que también lo predican. c) El Señor Jesús a quien servimos.
Un compromiso, es un acuerdo entre dos personas que los une y obliga a cada una de ellas a desarrollar una acción en favor de la otra. TU COMPROMISO AL USAR UN NOMBRE: ¿Invocas a Dios como PADRE? Tienes el compromiso de ser santo y de conducirte con temor (1 P. 1:14-17). ¿Invocas a Cristo como SEÑOR? Tienes el compromiso de hacer todo lo que él te dice (Mt. 7:21; Ro. 10:9-13). ¿Invocas a Cristo como SALVADOR? Tienes el compromiso de ser diferente y demostrar que te arrepentiste de tu antigua manera de vivir (Hch. 2:38; Ro. 6:4-6). Dios desechó a su pueblo por usar estos nombres en vano (Mal. 1:6). No caigas tú en el mismo pecado.
Una manera de entender esta instrucción es que, desde el momento que se confiesa a Cristo como Señor y Salvador, existe el compromiso de bautizarse, no hacerlo es pecar porque nos estamos avergonzando de Jesucristo al no declarar que es nuestro Señor. Por esto, bautizándose se lava este pecado.
Dios nos salvó con un propósito en mente, pero este propósito no tiene que ver con lo que somos o tenemos, sino con “la gracia que nos fue dada” (2 Ti. 1:9). No nos avergoncemos de su llamamiento, porque nuestra fe está puesta en Dios y en sus promesas. |
||||||||||||
|
2008 Publicaciones "El Sembrador" |
||||||||||||