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MIENTRAS CAMINÁIS Año III, Trim 3

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Nosotros somos testigos

TEXTO PARA MEMORIZAR: Hechos 5:32

“Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también
el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.”

INTRODUCCIÓN

Hechos 5:27-32

Ser testigo, no es fácil, y es más difícil cuando yo soy uno de los pocos que vieron algo que los demás no quieren aceptar como cierto.

Por esto, los discípulos tuvieron que elegir entre obedecer a Dios o a los hombres (5:29).
Los hombres les dijeron:_____________________________________________________

__________________________________________________________________ (5:27,28)

El ángel del Señor les dijo: __________________________________________________

____________________________________________________________________  (5:20)

Y decidieron obedecer a Dios, aunque sufrieran azotes y cárcel (5:40-42).

¿Qué decisión tomarías tú en un caso similar? ¿A quién obedecerías?

Esto es lo que tenían que testificar:

a) El pueblo había matado y colgado en un madero a Jesús de Nazaret (5:30).

b) Pero Dios lo había levantado y exaltado como “Príncipe y Salvador” (5:31).

c) Y lo hizo para dar “arrepentimiento y perdón de pecados” (5:31).

Testificar todos los días, les traía gozo a ellos y te lo traerá a ti también (5:41,42)

LECCIÓN

Obediencia

El intento del corazón del hombre “es malo desde su juventud” (Gn. 8:21). Es decir, tiene el querer, pero no el hacer (Ro. 7:18), por esto no puede obedecer a Dios.
Sin embargo, después de la conversión, sí se puede decir del que ha sido regenerado y renovado: “Siempre habéis  obedecido”. Porque Dios produce tanto el querer (la intención de obedecer) como el hacer (el poder para obedecer) y puedo ocuparme en mi salvación “con temor y temblor”, es decir, con mucho esmero y cuidado para que todo salga bien a los ojos de Dios (Fil. 2:12,13).

PENSAMIENTO

Hechos 5:39

La intervención de Gamaliel fue muy sabia (5:34-40) y detuvo la persecución que se estaba levantando contra los apóstoles. Cuando no sabemos si algo es de Dios o no, es bueno esperar hasta ver los resultados.

Pero hay un peligro: pensar que para el creyente hay tres posturas: la de obedecer, la de no hacer nada y la de desobedecer. Estos proponen que porque no haces nada, Dios no te puede castigar, pero si sabes lo que debes hacer y no lo haces, para Dios ya estás pecando (Stg. 4:17). Es decir, para Dios sólo hay dos posturas: obedecer y no obedecer; no hacer nada o proponer hacerlo mañana, ya es desobedecer.

¡No caigas en el engaño de Satanás!


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 2008 Publicaciones "El Sembrador"