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MIENTRAS CAMINÁIS Año III, Trim 3

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Que cada uno se convierta

TEXTO PARA MEMORIZAR: Hechos 3:26

“A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a su Hijo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de su maldad.”

INTRODUCCIÓN

Hechos 3:5-10

Pensemos en el cambio que experimentó el cojo.

1. Fue en el nombre de ___________________________________________________

2. El cambio fue al _______________________________________________________

3. Se le afirmaron ________________________________________________________

4. No sólo andaba, sino también ____________________________________________

5. Todo el pueblo lo vio ____________________________________________________

De esto aprendemos que todo cambio producido por Dios en nuestra vida será:

a) Instantáneo. Un hombre hubiera sanado al cojo por etapas.

b) Integral. Pies, tobillos, equilibrio, fuerzas. Todo fue restaurado al instante.

c) Inobjetable. Nadie dudaba que el cambio había sido ejecutado (4:14).

Tú, ¿has visto cómo Dios ha cambiado la vida de otros? ¿Ha cambiado la tuya?

LECCIÓN

Conversión

 

La conversión es un cambio total, que también debe ser determinante, instantáneo y duradero. Por esto se necesita, de parte mía:

 

1. Una DECISIÓN. La urgencia de esta decisión sólo se entiende cuando nos damos cuenta de nuestro pecado y nos  arrepentimos de corazón (Hch. 2:37,38).

2. Una DECLARACIÓN. El arrepentimiento es lo que me llevará a buscar que todo sea diferente, por esto confesaré que Jesús es el Señor (Ro. 10:9).

3. Una DEMOSTRACIÓN. Si le di las espaldas a mi ayer, si he muerto al pecado, tendré que demostrarlo con un acto simbólico, el bautismo, que debe ser el inicio de una nueva vida en Cristo ante los ojos de todos (Hch. 8:36-38).

Pero también, de parte de Dios, es necesario (Tit. 3:5):

4. “El lavamiento de la REGENERACIÓN”; que se refiere a la acción de Dios que quita todo lo muerto e inmundo para que ahora Cristo sea formado en mí.

5. Y “la RENOVACIÓN en el Espíritu Santo”; que se refiere al poder de Dios que, actuando en mí, confirma mi conversión y asegura que será para siempre.

Sin la intervención de Dios, el cambio sólo sería pasajero. Esta es la triste experiencia de muchos. Piensa en la verdad contenida en estas palabras: “Conviérteme, y seré convertido” (Jer. 31:18).

PENSAMIENTO

Hechos 4:16

Los del concilio, al considerar la curación del cojo, dijeron: “No lo podemos negar”. ¿Dicen lo mismo de ti los que conocen que Dios ha cambiado tu corazón?


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 2008 Publicaciones "El Sembrador"