Al oír de ministerios que se ven obligados a cerrar por la crisis económica mundial, y aún de otros que, por pérdida de visión, dejan de servir a Dios y a sus prójimos, nos preguntamos. ¿Tendremos la fe suficiente para superar estas crisis y mantener la visión?
Con toda razón les pedimos que oren por nosotros para que nuestro Padre que está en los cielos nos dé de su Espíritu con abundancia, pues sólo así, triunfaremos ante estas maquinaciones de Satanás.
Sin el amor de Cristo que nos constriñe (2 Corintios 5:14Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron).
Sin el Espíritu de Dios que alumbra los ojos de nuestro entendimiento (Efesios 1:18alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos).
Sin el gran número de quienes con denuedo oran en el Espíritu por todos los santos, y por nosotros (Efesios 6:18-2018orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; 19y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, 20por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.).
Sin esto, y más, que tenemos en Cristo, pronto decaería nuestro ánimo y se ofuscaría nuestra visión; pero, gracias a Dios y a ustedes, podemos ver hacia adelante, a un año de oportunidad y de retos que gozosos aceptamos. Nuestra fe se basa en que, así como nuestro Señor lo ha hecho por 115 años, así lo hará hoy, y hasta su venida.
En una ocasión, el Señor Jesús le dijo a sus discípulos: Pasemos al otro lado (Marcos 4:35Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.). Si su voz nos dice: Pasemos al 2010, cuidémonos de los tres errores que cometieron los discípulos, para que no nos diga: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? (Marcos 4:40Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? ).
1. Pensando que eran navegantes experimentados, dejaron al Señor en la popa del barco, y no lo invitaron a dirigir la nave.
2. Cuando comenzó a levantarse el viento, pensaron que podían solos, confiando en sus habilidades y en su fuerza.
3. Temieron que perecerían y no llegarían al otro lado, no confiaron que quien les dijo: Pasemos…, tenía el poder y los recursos para hacer esto realidad.
Aprendamos la lección y demos la dirección de nuestra vida al Señor; al ver venir una tormenta, pidamos de inmediato su ayuda, y si la meta que seguimos vino de él, confiemos que, en su poder y por su gracia, la alcanzaremos.
¡Un fructífero 2010, en el Señor!