¿Se cansa nuestro Padre de oír la voz de sus hijos que claman a él de día y de noche (Lucas 18:7¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?)? Todo lo contrario, le place oír nuestras plegarias y este ejercicio significará para nosotros, confianza y seguridad (Filipenses 4:6Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.).
Al pedir, ejercitamos nuestra fe, confesamos nuestra necesidad y engrandecemos la gracia y la misericordia de Dios que nos da en abundancia, aún sin merecerlo; pero, más, nos compromete a ser agradecidos y a usar conscientemente toda buena dádiva y don perfecto que nos concede el Padre de las luces (Santiago 1:17Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.).
Aceptemos que, a veces, nuestra fe decae, nuestra motivación disminuye y nuestra visión se opaca; entonces es en estos momentos cuando hemos de acercarnos a Dios con ruegos y súplicas, para que él nos dé de su Espíritu y así recobremos nuestras fuerzas, nuestro ánimo y nuestra visión.
Observemos que Dios permite los momentos de debilidad para que no nos enaltezcamos sobremanera (2 Corintios 12:7Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera) y para que nos acerquemos con humildad pidiendo su bendición.
Pero, hermanos, no se olviden de orar por nosotros, pues también podemos pasar por momentos semejantes y necesitamos ser renovados por el Espíritu de Dios que mora en nosotros.
En el mes de agosto, 2009, nos tocó cumplir 115 años de publicar “El Sembrador” ininterrumpidamente, esto significó una marca más en el camino y una ocasión para hacer patente ante nuestros suscriptores la gratitud que sentimos a nuestro Dios por sus bendiciones y protección durante estos años, y por mantener clara nuestra visión, respecto al ministerio que hemos recibido en el Señor.
En el mes de agosto se publicó un número especial con este fin. Si no lo recibió, pídanos un ejemplar o consulte nuestra página en internet: www.elsembrador.org.mxIr al Artículo especial del Aniversario 115
Las señales de que estamos viviendo los últimos tiempos nos rodean, e impactan nuestras vidas.
Ver cómo la fe de unos se apaga y el testimonio de otros se mancha, hace que nos cuestionemos si estamos haciendo nuestra labor en el Señor de manera eficaz; y en momentos de reflexión, el enemigo intenta que oigamos su voz que busca desanimarnos.
Observar que los afanes de este siglo, la búsqueda de holgura económica o el querer ser como el vecino, ocasiona que nuestros compañeros dejen el supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (Filipenses 3:14prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.) para ir tras otras metas, nos hace sentirnos solos y tentados a dejar el ministerio.