| JUNIO 8 |
UNA MOSCA EN EL PERFUME
1 Samuel 14:15-52
Nuestra lectura de hoy estaría llena de cosas bellas si no fuera por unas
palabras vanas que dijo Saúl como juramento (v. 24). Leemos de:
1. La mano de Dios confundiendo el campamento de los enemigos y haciendo
temblar la tierra (v. 15).
2. Los desertores y los miedosos cobraron fuerzas (vs. 21,22).
3. Hubo una gran victoria (v. 23).
4. Saúl edificó su primer altar a Dios (v. 35).
5. Saúl aprendió su lección y consultó a Jehová antes de hacer planes para
la batalla (v. 37).
Sin embargo, un pequeño juramento, cambió todo. Primero, llevó al pueblo
a su agotamiento (v. 29), y provocó un gran pecado en el campamento, pues
por tener tanta hambre comían la carne, aparentemente cruda, y sin dejar
que la sangre escurriera de ella (v. 32). Pero esto es lo más triste: la
victoria no llegó a ser total (v. 46). A causa de ese juramento Jonatán
fue maldito, y porque había anatema Dios no contestó la oración (v. 37).
Recordemos a Acán (Jos. 7:12), y aunque Jonatán no fue castigado Saúl llevó
sobre sí la maldición (v. 44) y fue una piedra más en la muralla que lo
separaría completamente de Dios más adelante.
¡Cuidémonos de proferir palabras vanas!