| JUNIO 7 |
DOS ESPADAS, UNA FE
1 Samuel 14:1-14
Sólo dos tenían espada en Israel: Saúl y Jonatán, pero de ellos, sólo Jonatán
tenía fe.
Sobre la separación de Jonatán y Saúl (v. 1) sólo podemos hacer conjeturas:
¿Habrán discutido antes cuando Samuel no llegaba y Saúl hizo el sacrificio?
¿Se habrá dado cuenta que su padre había desechado a Dios y, por no unirse
con los incrédulos, se separó? o ¿sería la fogosidad de la juventud que
lo llevó a actuar así? De una cosa estamos ciertos: Dios bendijo esta decisión
de Jonatán y la usó para así poder salvar a su pueblo. Sólo un joven y
su fe, trajeron la victoria.
Jonatán tenía dos caminos a seguir:
1. Por medio de discursos convencer al pueblo de que creyera en Dios.
2. Ya que sabía que Dios podía salvar con muchos o con pocos (v. 6),
ponerlo en práctica.
Hoy, rodeados de tanta incredulidad, tanto dentro como fuera de la iglesia,
¿qué camino tomamos? ¿El púlpito o la práctica? Dios necesita a más valientes,
como Jonatán, que demuestren lo grande de su fe.