| JULIO 29 |
SALOMÓN UNGIDO
1 Reyes 1:28-53
Sadoc, Natán y Benaía no fueron invitados a la fiesta de los conspiradores
(v. 26), Betsabé y Salomón tampoco. Los que representan la presencia y
la palabra de Dios no son bienvenidos al consejo de malos. Es un honor
no ser invitado a ciertas cosas.
La senda de los malos no prospera, perece (Sal. 1:3,6). Dios mismo había
destinado a Salomón para el trono (1 Cr. 22:9). Bajo esta circunstancia
jamás prosperaría el complot de Adonías.
Dios ha dicho tocante al que es mayor que Salomón: Pero yo he puesto mi
rey sobre Sion (Sal. 2:6), y se ríe de la impotencia de los que se amotinan
contra él (Sal. 2:1-5). Nadie puede triunfar sobre nuestro Rey. Tiene y
tendrá enemigos, pero todos serán puestos debajo de sus pies.
Salomón fue aclamado por el pueblo (vs. 39,40) y Adonías, desamparado por
sus amigos ambiciosos y despojado de su orgullo, asido del altar pide misericordia.
Salomón lo perdona y le dice: Vete a tu casa (v. 53). El que es mayor
que Salomón nos perdona, pero él dice: Ven a mi casa (Jn. 14:1-3; 17:24).