| JULIO 30 |
SALOMÓN ACONSEJADO
1 Reyes 2:1-12
En 1 Crónicas 28, David, en público, encarga a su hijo la construcción
del templo. Aquí tenemos consejos personales dados en privado.
Para agradar a Dios es necesario esforzarse y ser hombre (v. 2). El apóstol
encarga lo mismo: Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente,
y esforzaos (1 Co. 16:13).
Luego encarga que Joab y Simei sean castigados, el primero por asesino,
y el otro por sedicioso y rebelde. Merecían la muerte, pero David no había
ejecutado la sentencia cohibido por su propio pecado.
Encarga también que los hijos de Barzilai fueran convidados a la mesa del
rey en recompensa a su apoyo a David en el exilio.
David murió y fue sepultado en Jerusalén. Pedro recuerda esto el día de
Pentecostés y dice: su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy
(Hch. 2:29). El Hijo de David venció la muerte y el sepulcro vacío nos
recuerda que reinará para siempre, y su reino no tendrá fin (Lc. 1:33).