La Buena Parte

AGOSTO 11

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SEGUNDA APARICIÓN

1 Reyes 9:1-28
 


Esta vez Dios no vino a Salomán para ofrecerle: “Pide lo que quieras”, sino para expresar aprobación, ratificar promesas y recalcar que había condiciones que Salomón y el pueblo deberían cumplir.

Los pecados mencionados por Dios en los versículos 6-9 son precisamente los que cometerían más tarde. Al llegar al final de los Libros de Reyes habremos visto que las palabras de amonestación no fueron escuchadas y que los castigos anunciados por Dios se cumplieron al pie de la letra. Lo mismo ha de ocurrir con nosotros si no queremos oír la voz de Dios ni aprender algo de la historia de su pueblo antiguo.

En los versículos 1, 11 y 19 se habla de lo que “quiso” Salomón. Tomemos nota del peligro de seguir nuestros deseos en vez de buscar la voluntad de Dios. En Salomón había una mezcla de deseos: algunos para la gloria de Dios y otros para la suya propia. Evitemos esto en nuestros corazones, procurando hacer TODO “para la gloria de Dios” (1 Co. 10:31).


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