| ABRIL 28 |
EL PECADO DE EDOM
Números 20:14-29
Los edomitas eran descendientes de Esaú y comparten su espíritu de desprecio
a la providencia de Dios. La enemistad manifiesta entre estos dos pueblos
y todo odio entre hermanos es aborrecible a Dios. Esaú-Edom es castigado
por ello (Abd. 8-10; Mal. 1:3).
Una de las pruebas de que hemos pasado de muerte a vida es que amamos a
los hermanos (1 Jn. 3:14,15). Despreciar las bendiciones de Dios lleva
al desprecio del pueblo de Dios, y el desprecio se convierte en odio cuando
vemos que Dios bendice y ayuda a la persona que despreciamos.
Los últimos versículos nos hablan de la muerte de Aarón y nos recuerdan
la flaqueza del sacerdocio Aarónico. Al morir el sumo sacerdote su hijo
toma su lugar y así sucesivamente. Nuestro sacerdote vive para siempre
y su sacerdocio es eterno. Por eso decimos con gratitud: Tal sumo sacerdote
nos convenía (Heb. 7:26).