La Buena Parte

ABRIL 29

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EL PELIGRO DE LAS VICTORIAS

Números 21:1-20
 


Es natural celebrar las victorias con fiestas y alegría, pero es mejor recibirlas con gratitud a Dios y ponernos a velar y a orar porque la victoria es precursora del peligro de un nuevo ataque. En nuestro pasaje, tras una victoria, el pueblo es derrotado por el desánimo y la murmuración. Dios lo castiga con serpientes ardientes. Observemos:

1. El pecado del pueblo. Notemos que pecaron:

a) Contra Dios. Todo pecado es contra Dios. Recordemos las palabras del hijo pródigo (Lc. 15:18).

b) Contra Moisés. No es bueno que los que hablan contra Dios hablen bien de nosotros. Si esto sucede tengamos cuidado porque los que nos alaban no nos identifican con nuestro Señor.

c) Contra el pan provisto por Dios.

2. El pesar del pueblo. Su tristeza los llevó al arrepentimiento y confesión (v. 7).

3. La provisión de Dios. Ningún hombre hubiera inventado un remedio como éste que habla de la encarnación y muerte de Cristo cuando Dios “por nosotros lo hizo pecado” (Ro. 8:3; 2 Co. 5:21).

Cristo aplica este incidente a su muerte de cruz (Jn. 3:14) y en palabras del profeta dice hoy: “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra” (Is. 45:22).


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