![]() |
|
| Inicio | Historia | El Sembrador | Devocional | Estudio Bíblico Semanal | Evangelismo | Orad por Nosotros | Contacto | |
|
CARTAS DE DON EGLÓN |
|
|
Esta carta fue enviada a tres amigas que escribían y animaban a la esposa de Don Eglón en su servicio al Señor en México. Sirva de testimonio a los beneficios logrados a través de este ministerio.
Tehuacán, Pue., México 30 de septiembre 1891 Estimadas hermanas: Supongo que no pensaban haber
escrito la última carta a su amiga Emmie. Ella está ahora más allá de sus
palabras y acciones llenas de afecto. Es muy cierto que podemos traer luz y
alegría a nuestras vidas cuando practicamos la comunión cristiana. Debe ser un
gozo para ustedes saber que en la presencia del Rey está una persona a quienes
ustedes ministraron por medio de sus labios, sus manos y sus plumas cuando ella
estaba aquí en la tierra. Les escribo a las tres juntas
porque ella siempre unía sus nombres al dar gracias a Dios por ustedes. Estén
seguras que sus vidas no serán vividas en vano si siguen sirviendo y animando a
otros que aman a nuestro Señor. Emmie no necesita más de nosotros porque se
encuentra donde hay plenitud de gozo, y delicias a su diestra para siempre (Sal.
16:11). Pero hay muchos que están tristes y fatigados aquí en la tierra. Es una tarea bienaventurada el
buscar a los perdidos porque Jesús los ama y desea su bien. Pero es más
bienaventurada la tarea de fomentar más aprecio a Cristo en los que ya han
llegado a conocerle. Porque aunque Cristo ama mucho al pecador perdido, ama más
al pecador que ha sido redimido. Que esta sea la meta de nuestras
vidas. Pero no busquemos hacerlo todo de una vez. Procuremos llevar una alma al
Salvador y dejar una palabra de ánimo o hacer una acción amable a uno de los que
él ama. Habiendo hecho esto podemos seguir hasta que otra alma sea salva u otro
rostro triste brille una vez más. Al pedir esto para ustedes recuerdo
que no tienen todo el tiempo libre que quisieran tener, pero no olvidemos que
cuatro horas que pasamos en comunión con Dios valen más que años invertidos en
actividades egocéntricas. Dios puede multiplicar el poco tiempo libre de que
disponemos como lo hizo con los panes. Termino citando para ustedes el
texto favorito de Emmie: "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque
yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la
diestra de mi justicia" (Is. 41:10). Fíjense en lo que hace Dios: te esfuerzo,
te ayudaré, te sustentaré. Estoy seguro que han conocido a través de otros los
detalles de las últimas semanas de Emmie aquí. Sentimos dolor pero tenemos
esperanza.
<< Carta del 23 de Septiembre de 1891
|
CARTAS |
La Historia sigue>> |
|
|
Publicaciones "El Sembrador" 2011 |
|