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CARTAS DE DON EGLÓN |
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Aquí encontrarán un testimonio más de las dificultades que afrontó durante sus años de servicio en Tehuacán, Pue.
Tehuacán, Pue., México 15 de junio, 1891
Después de un mes que fue difícil, especialmente para mi esposa y la pequeña,
podemos alabar al Señor por fuerzas que regresan. La altura sobre el nivel del
mar a la que nos encontramos es un cambio muy grande a nuestro nativo
Bournemouth. Creo que nos encontramos en un clima muy saludable, siempre y
cuando podamos obtener agua limpia. Por el momento la tenemos en la casa donde
vivimos con los esposos Bright y el Sr. Stranger. Pero hay quienes buscan
desalojarnos y hemos notado que no tienen escrúpulos de usar medios injustos
para lograr su objetivo (*). Somos tan pocos y tan débiles, pero "Jehová de los
ejércitos" está con nosotros y su mano poderosa nos sostendrá, en respuesta a
las oraciones.
Me sorprendió encontrar que en este lugar fueran tan dados a la idolatría. En
las observancias religiosas no parece haber ni una chispa de luz, así que
sentimos la responsabilidad de dejar que alumbre delante de los hombres la luz
que Dios ha puesto en nuestros corazones. Es intensa la preocupación de
multitudes de encontrar la bendición que creen que llegará a ellos por medio de
"la santa madre iglesia". En uno de los cuatro templos que hay en esta ciudad he
visto a hombres besando el piso inmundo al pie de una de las muchas imágenes.
Junto a ella hay réplicas de extremidades u otras partes del cuerpo humano que
supuestamente fueron sanadas milagrosamente por el ídolo. Es una combinación de
romanismo y paganismo lo que hay en la religión del pueblo.
Estoy progresando en el aprendizaje del idioma, pero es poco lo que puedo hacer
aparte de repartir folletos y porciones de la Biblia. A pesar de prohibición por
parte del obispo de Puebla los hombres los aceptan y los leen. Las mujeres son
más obedientes y los rechazan o los destruyen. Deseamos que la voz del Hijo de
Dios se escuche a través de estas hojas impresas.
Con la ayuda en oración de los que aman a estos mexicanos, porque Dios los ama,
esperamos que pronto algunos lleguen al reino de Dios. Nuestros corazones
anhelan poder decirles que pueden recibir "perdón de pecados y herencia entre
los santificados" (Hechos 26:18), por fe en Cristo. ¡Qué contraste con el pago
continuo para obtener absolución de pecados y a pesar de ello las llamas del
purgatorio son su única esperanza para el futuro.
<< Carta del 2 de Julio de 1891
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