nueva vida; esto también es un cambio y una transformación que no riñe con la figura del baño al que se sometía la tela. Entra con varios tonos de gris, y sale de un color púrpura: una tela digna de un monarca.
Pensemos en tres acciones que, aunque parecidas, han de darnos tres lecciones muy distintas.
· Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu (1 Co. 12:13Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.).
La verdad que no se puede perder es que fuimos todos bautizados en un cuerpo, esto debe confirmar que, al presentar el evangelio, hemos de señalar el hecho de que no existe un creyente, redimido por la sangre de Cristo, que no forme parte del cuerpo de Cristo que es la iglesia.
En otras palabras, pertenecer a la iglesia de Cristo, no es una opción, ¡es una realidad!
· Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días (Hch. 1:4,5 4Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 5Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.).
En Marcos 1:8Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo. también se contrasta la acción de Juan el Bautista que bautizaba CON agua con la de Cristo que bautizaría CON el Espíritu.
La venida del Espíritu Santo en Pentecostés fue el momento cuando los miembros de la iglesia recibieron poder para que fueran testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra (Hch. 1:8pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.). Esta orden (completa) no la cumplirían los apóstoles, sino los que creerían en Cristo por el testimonio de ellos (Jn. 17:20Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,), es decir, la iglesia.
· Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego (Lc. 3:16respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.).
El bautismo de Juan era el del arrepentimiento para perdón de pecados y estaba ligado con el agua, elemento que purifica, pero no hace perfecto; como el caso de ritos y diversas abluciones que se hacían según la ley (Heb. 9:10ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.).
El fuego, también es un elemento purificador, ya que lo que pasa por él queda sin impurezas, por esto leemos que somos santificados en el Espíritu, y estos resultados son permanentes, o así debiéramos creer, al ser hechos por Dios (2 Ts. 2:13Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad,; 1 P. 1:1Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia,).
El trabajo del Espíritu Santo para con la iglesia es, pues, que todos seamos uno en Cristo, que tengamos el poder para servirle y la santidad para agradarle.