| Inicio | Historia | El Sembrador | Devocional | Estudio Bíblico Semanal | Evangelismo | Orad por Nosotros | Contacto | |
|
Y NO LO HALLÉ |
|
|
OCTUBRE 23-- Ezequiel 22:1-31 En este capítulo podemos ver tres partes: 1. Dios instruye al profeta para que muestre las abominaciones de Jerusalén (vs. 2-13). El profeta condena tres pecados: (a) Tener en poco la vida del prójimo. (b) Despreciar al padre y a la madre a quienes debía honra. (c) Degradar a sus mujeres e hijas vendiéndolas por precio. Con estos pecados, el cuarto era ineludible: (d) Menospreciar y profanar lo que es de Dios (v. 8). 2. El profeta habla del castigo y compara lo drástico de éste con lo grande de su pecado: si ellos no tuvieron compasión de su prójimo, ¿podían pensar que Dios debiera compadecerse de ellos? 3. Una búsqueda infructuosa. Ya en otros comentarios hemos marcado cómo, en profecías tan negras como ésta, siempre se hallan piedras preciosas que hablan de Cristo y del amor de Dios. Ciertamente para Israel no hubo intercesor, ¡pero para nosotros sí lo hay! Cristo se puso en la brecha entre Dios y el pecador y rogó a nuestro favor (v. 30). Cristo llevó nuestros pecados y recibió la descarga de la ira de Dios (v. 31) para que nosotros “vivamos a la justicia” (1 P. 2:24).
Meditemos en esto, hagámoslo nuestro y adoremos a Dios.
|
|
|
2008 Publicaciones "El Sembrador" |
|