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UNA ENDECHA |
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OCTUBRE 20-- Ezequiel 19:1-14 La primera parábola se refiere a los descendientes de Judá (Gn. 49:9) que son vistos en profecía como cachorros de león, y en particular a los reyes de la época de Ezequiel. Uno fue llevado a Egipto (2 R. 23:33,34; Jer. 22:10-12) y otro a Babilonia. Entre estos dos está un período de disturbios políticos y de guerrillas que se relatan en los últimos capítulos de los Libros de Reyes, Crónicas y Jeremías. La endecha cambia abruptamente de figura y ahora tenemos una vid que en profecía nos habla de la nación de Israel. De esta nación salieron grandes reyes, hubo fruto y buenas señales de crecimiento. Pero... ¡cuántos “peros” cambian una hermosa historia! En la segunda parte es bueno notar que la vid no fue desarraigada, tirada en un muladar y quemada, dejándola morir. Esta es la maravilla de la inspiración divina. ¡Cómo cuida Dios los detalles! Es arrancada, quemada, destrozado su fruto y quebradas sus ramas, pero es plantada en “el desierto, en tierra de sequedad y aridez” (v. 13). Esto nos dice que no todo ha terminado, pues un día Dios convertirá esa tierra árida en tierra de riego y la vid retoñará.
La figura de la vid también se puede aplicar a nosotros: Cristo es la vid, nosotros los pampanos (Jn. 15:5).
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2008 Publicaciones "El Sembrador" |
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