| SEPTIEMBRE 3 |
TRES MILAGROS
2 Reyes 4:38-44
Hoy comentamos los milagros siete, ocho y nueve de Eliseo. La resurrección
del hijo de la sunamita (vs. 22-37) nos enseña la debilidad del báculo,
símbolo de autoridad oficial; la efectividad de la oración y la necesidad
de simpatía y contacto vital con el hombre.
El octavo milagro (vs. 40,41) fue quitar el veneno de una olla de potaje
de calabazas silvestres. La introducción de un alimento desconocido trajo
la amenaza de muerte, pero un puñado de harina alejó el mal. Doctrinas
extrañas ponen en peligro a la iglesia, pero la gracia afirmará el corazón
(Heb. 13:9).
El noveno milagro. Una ofrenda hecha al varón de Dios en tiempo de hambre
(vs. 42-44), anticipaba en sus detalles los milagros del Señor al multiplicar
panes y peces y alimentar a multitudes mucho mayores.
Los milagros no ocurren arbitrariamente en la historia, sino sólo en momentos
de crisis. Casi todos los milagros de la Biblia ocurren entonces. Por
ejemplo: en la salida de Egipto y entrada a Canaán, durante el ministerio
de Elías y Eliseo, durante el ministerio terrenal de Cristo y al nacer
la iglesia.