| SEPTIEMBRE 24 |
MANASÉS
2 Reyes 21:1-26
Si nos concretáramos a saber lo que dice este capítulo tendríamos base
para decir que Manasés fue el peor de los reyes de Judá, y lo fue, pero
no sabríamos que este rey malvado fue alcanzado por la gracia de Dios y
terminó su vida con frutos de arrepentimiento, destruyendo ídolos y altares
de dioses falsos (2 Cr. 33).
No debemos juzgar sin asegurarnos de tener toda la evidencia que esté a
nuestro alcance y esto se aplica a personajes bíblicos y a nuestros hermanos
y prójimos que nos rodean.
Entre los pecados de Manasés están la restauración de los lugares altos,
la idolatría, el infanticidio, el ocultismo y la profanación del templo.
Su maldad superó la de los amorreos. Derramó Manasés mucha sangre inocente
en gran manera, hasta llenar a Jerusalén de extremo a extremo (v. 16).
La tradición judía dice que el anciano profeta Isaías murió torturado por
este rey y puede ser así. Dios le envió a este impío un mensaje de juicio
(vs. 12-15) y su reacción fue positiva, aunque no leemos nada de ella en
este relato.
Los últimos versículos relatan la historia de Amón, cuyo reino fue corto
y su muerte, violenta.