La Buena Parte

SEPTIEMBRE 22

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LA ORACIÓN DE EZEQUÍAS

2 Reyes 19:1-37
 


Esta hermosa oración (vs. 15-19), como toda oración verdadera, nace de dos fuentes:

1. Conciencia de debilidad ante las amenazas de un enemigo fuerte.

2. Conocimiento del poder y las promesas de Dios. El que oye: “Así ha dicho Jehová” (vs. 6,7), no temerá las amenazas del hombre.

En su oración, Ezequías reconoce la supremacía de Dios: “Sólo tú, Jehová, eres Dios (v. 19)”; la omnisciencia de Dios que oye y mira todo lo que le acontece a su pueblo; la omnipotencia de Dios que puede socorrer a los suyos. Los que no eran dioses, sino obra de manos de hombre (de madera y de piedra) no pudieron ayudar a quienes confiaban en ellos.

Ezequías pide una victoria para que todos sepan que sólo Jehová es Dios. Dios contesta esta oración destruyendo a un ejército de ciento ochenta y cinco mil hombres.

La oración es más poderosa que un gran ejército, pero debemos usarla, no para gratificar nuestros deseos, sino para la gloria de Dios. La respuesta a la oración de Ezequías termina así: “Yo ampararé esta ciudad... por amor a mí mismo, y por amor a David mi siervo” (v. 34).


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