| SEPTIEMBRE 19 |
RESTAURACIÓN
2 Reyes 16:1-20
Mientras Oseas y Amós profetizaron en Israel, Isaías y Miqueas lo hacían
en Judá donde ahora tenemos a Acaz, rey impío cuya conducta se contrasta
con la de David, su padre (v. 2). Fue el primer rey de Judá que hizo pasar
a un hijo por el fuego según la práctica abominable de los paganos. Nos
asombró que una mujer como Atalía matara a sus nietos, dejándose usar como
instrumento de Satanás en un intento de frustrar los propósitos de Dios,
pero ¿qué diremos cuando un padre hace lo mismo? Es triste, en verdad,
que el diablo encuentre dentro del pueblo de Dios quienes hagan su trabajo.
Fue durante el reinado de Acaz que Isaías dio la gran señal que se cumpliría
siete siglos más tarde: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz
un hijo, y llamará su nombre Emanuel (Is. 7:14). En el mismo capítulo,
Isaías condena la alianza con Asiria que leímos hoy, y anuncia que, aunque
el juicio sería seguro y severo, habría un remanente preservado por Dios
en el cual cumplirá sus propósitos.