| SEPTIEMBRE 12 |
“NADA CAERÁ EN TIERRA”
2 Reyes 10:1-36
Solemos citar estas palabras (v.10) con referencia a promesas de bendición,
pero vemos aquí que se trata del juicio de Dios contra toda idolatría.
Joram había quitado las estatuas de Baal (3:2), pero surgieron nuevas.
Jehú ataca el problema desde la raíz al destruir no sólo las imágenes,
sino a sus sacerdotes, adoradores y patrocinadores.
La idolatría sigue siendo tropiezo para el pueblo de Dios y debemos estar
conscientes del peligro en que estamos si hay ídolos en nuestro corazón
(Ez. 14:7; 1 Jn.5:21).
Jehú tuvo mucho celo por Jehová (v. 16), pero fue mayor el celo por sí
mismo. Celo insincero produce obediencia incompleta y quedan en pie los
becerros de oro. Aunque su servicio fue imperfecto, Dios lo reconoce y
lo bendice dejándole el trono por cuatro generaciones.
La obediencia perfecta de Cristo garantiza una bendición que es, no por
determinado número de generaciones, sino por toda la eternidad (Jn 10:28;
Ro.5:19).