| SEPTIEMBRE 1 |
LUGAR PARA RECIBIR LA BENDICIÓN
2 Reyes 4:1-7
Igual que ayer, este milagro nos enseña que somos responsables de hacer
preparativos para recibir las bendiciones de Dios. Ayer fue cavar estanques,
hoy, juntar vasijas vacías. Dios no pone límite a sus dádivas. El límite
lo pone nuestra obediencia y nuestra fe. El número de recipientes que trajeron
la viuda y sus hijos determinó la cantidad de aceite. Cuando llenaron la
última vasija cesó el aceite (v. 6).
Nos recuerda el milagro en Caná. El Señor hizo el milagro, pero los siervos
hicieron su parte al llenar seis tinajas hasta arriba (Jn. 2:7). La obediencia
completa trae bendición completa.
La bancarrota de la viuda ilustra la condición de la humanidad. La muerte
ha destruido el hogar, el acreedor viene a llevarse todo lo que queda,
y la esclavitud amenaza a los hijos. Hay un poder fatal, una deuda impagable
y una esclavitud cruel, pero también hay un remedio: fe y obediencia. La
deuda es pagada, la esclavitud evitada y queda suficiente para empezar
una nueva vida.