| MAYO 4 |
PARÁBOLAS DE BALAAM (Continuación)
Números 24:1-25
Cada una de ellas fue pronunciada desde una cumbre distinta. En la tercera
y cuarta no hay sacrificios, pero sí la intervención del Espíritu que da
palabras y abre los ojos del profeta.
Este ve tiendas hermosas, ordenadas como un huerto de áloes y cedros, plantado
junto a aguas y que destila aguas. Luego habla de un rey (v. 7) que será
enaltecido.
El profeta caído, pero abiertos los ojos (v. 16) ve no sólo lo que Dios
va a hacer con Israel, sino también con el Mesías, la ESTRELLA que saldría
de Jacob; la ESTRELLA resplandeciente de la mañana. La ESTRELLA no trata
tanto de la primera venida sino de la segunda, cuando nacerá un nuevo día
y los reinos del mundo vendrán a ser de nuestro Dios y de su Cristo (Ap.
11:15).
Hay un paralelo interesante entre los cuatro imperios vistos por Nabucodonosor
y Daniel y lo que Balaam dice de Amalec, el ceneo y las naves de las costas
de Quitim. Todos perecerán, pero el rey enaltecido por Dios reinará para
siempre.