| MAYO 28 |
LA DEFENSA
1 Samuel 5:1-12
Los planes de Dios son que el hombre, por su conducta, traiga honra y gloria
a su Nombre, pero, cuando esto no es así, Dios mismo entra en acción.
Para el pueblo hebreo el arca no debiera haber sido un amuleto, ni debiera
haber sido honrada como dios. Por esto, ante sus ojos, Dios no defiende
su Nombre y permite la derrota de los israelitas.
Ante los filisteos, el cuadro es diferente; ellos, en su ignorancia, veían
en el arca al mismo Dios de Israel (4:7) y no podía Dios permitir que se
burlaran y ensalzaran a Dagón sobre Jehová. Es por esto que manda mortandad
entre el pueblo y la imagen se derriba.
Notemos, entonces, que el poder de Dios se manifestó a través del arca
en el campo de los filisteos, pero no en el campo de los hebreos. Dios
pasa por alto la ignorancia de los primeros (Hch. 17:30), pero no lo hace
para con los que una vez fueron iluminados (Heb. 6:4).
Dejemos, pues, los rudimentos y vayamos adelante a la perfección (Heb.
6:1).