| MAYO 19 |
“DE ESTO CONTARÉIS A VUESTROS HIJOS”
Joel 1:1-20
Las pláticas padre-hijo, abuelo-nieto eran parte vital dentro de la estructura
del hogar y de la nación hebrea. Es esta costumbre la que ha mantenido
al pueblo unido entre sí y separado de los demás a través de todas las
épocas que ha vivido. Esta costumbre fue apoyada por Dios, pero, qué contraste,
en Éxodo 12:26,27 tenían que contar cómo la mano poderosa de Dios los había
librado de sus enemigos. Aquí, su tema sería la disciplina de Dios que
los había entregado a sus enemigos (vs. 3-7).
Hay un círculo interesante (vs. 9-13):
1. Del templo y de los sacerdotes no salió la instrucción necesaria.
2. Por tanto, del pueblo no hubo la obediencia que Dios pedía.
3. Como consecuencia, del campo no brotó el trigo, ni hubo mosto ni aceite.
Por esto no hubo con qué dar el diezmo a la casa de Dios ni de dónde traer
ofrenda. Esto trajo luto a la casa de Dios.
Termina el cuadro de luto con el sufrimiento de las bestias del campo (v.
18).
Cuando nos quejamos de que las ofrendas son pocas, analicemos cuál es el
esfuerzo que se pone en la enseñanza de la Palabra. ¡Las dos cosas se relacionan!