| JUNIO 21 |
“HE AQUÍ EL DÍA”
1 Samuel 24:1-22
Así hubiéramos pensado muchos al tener a nuestro enemigo a nuestros pies
(v. 4). Pero David no cayó en la tentación. Tener a Saúl a sus pies fue
algo que Dios permitió, pero que Satanás hizo. Esta es tal vez la diferencia
más difícil de encontrar: qué es lo que Dios permite y qué es lo que él
envía. Satanás es muy astuto y puede conocer algo de nuestros deseos y
buscar que éstos se cumplan para así desconcertarnos y hacernos pecar.
En el momento de la prueba David encontró ayuda de parte de Dios a través
de su conciencia y su conocimiento de la ley de Dios (vs. 5,6). Es, pues,
muy importante conocer bien la Biblia y no tener cauterizada nuestra conciencia.
La historia termina con otra lección: la del perdón. Las palabras de Saúl
serían insinceras, pero no así las de David (v. 22). Las palabras del Señor
sobre el perdón (Lc. 17:4) encuentran aquí un ejemplo. Perdonemos a todo
aquel que nos dice: me arrepiento sin pararnos a juzgar si su palabra
es sincera. No nos toca a nosotros juzgar los pensamientos de otros, sólo
perdonar.