La Buena Parte

JUNIO 2

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UN BANQUETE PARA EL REY

1 Samuel 9:15-27
 


Como puede leerse en Números y en Levítico había instrucciones sobre cómo comer carne de animales limpios como de becerros o carneros: parte debía ser sacrificada a Dios. Es por esto que en 9:12 leemos “tiene hoy un sacrificio” y en nuestra porción se habla de una comida. También, ya que sólo los sacerdotes podían ofrecer sacrificios, es por esto que la presencia de Samuel urgía (9:12).

Siguiendo con las leyes de las ofrendas, la espaldilla derecha pertenecía a Samuel (Lv. 7:32,33); no dice si le tocó a Saúl la derecha o la izquierda (vs. 23,24), pero sea cual fuere el caso hay una lección de cómo Dios comparte con sus siervos lo que es suyo.

El banquete del rey: Una porción especial, un lugar especial (la cabecera), una persona especial (Samuel). Cuando nosotros somos invitados por el Señor a su mesa bueno es que pensemos como Saúl (v. 21; 1 Co. 11:28). Notemos la secuencia:

1. La confesión de pequeñez.

2. La introducción a la sala del banquete y el sentarse a la cabecera.

3. Recibir la porción especial.

4. La plática en comunión en el terrado (v. 25).

5. El ser enviado a su nuevo ministerio.

¿Es esta nuestra experiencia cada domingo al celebrar “la fiesta” (1 Co. 5:8)?


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