| JUNIO 13 |
COMBATIENDO AL ENEMIGO
1 Samuel 17:33-58
Ayer pensábamos en Goliat, hoy, centrémonos en David.
1. Su fe está puesta en Dios, pero, además está alimentada por batallas
y victorias pasadas (vs. 34-37).
2. Su razonamiento es ejemplar: El león y el oso eran problemas cotidianos;
el filisteo, era algo diferente, pero los primeros le robaban algo a él
y, ¡Goliat había ofendido a Dios! Había más razón para que Dios lo ayudara.
3. Las armas que le ofrecía Saúl eran más eficaces, hablando en lo general,
pero no las eligió David, prefirió las suyas (vs. 38-40). El hombre a través
de los siglos ha aprendido cómo batallar contra sus problemas: su carácter,
vicios, pasiones, etc., pero para el creyente, todos esos métodos han de
ser secundarios, ¡no hay nada como la oración y la fe en las promesas de
Dios!
4. Su confesión. Muchos, que han cubierto los primeros pasos, fallan en
éste. Se olvidan que vienen en el nombre de Jehová (v. 45). Las luchas
se pierden cuando el hijo de Dios se siente autosuficiente.
5. Su acción final. La última lección está en no consentir al enemigo cuando
lo hemos derrotado: ¡Cortémosle la cabeza (v. 51)!