| JUNIO 10 |
DIOS ELIGE REY
1 Samuel 16:1-13
En los planes de Dios había un rey, pero no para que su pueblo fuera como
las demás naciones (8:20), sino para que de él naciera quien sería guía
de Israel y Rey de reyes (Gn. 49:9,10; Mi. 5:2).
Por esto el primero, Saúl, fue escogido por su belleza física, y el segundo,
David, fue elegido por virtudes que florecían en su corazón. Tenía que
poner las bases de su reino, bases donde Dios tuviera la preeminencia,
y en verdad, David así lo hizo. Miremos que David no era el primogénito,
no tenía el cuerpo corpulento de un soldado, ni estaba entre los que habían
sido santificados para comer del sacrificio (vs. 5,6 con 12); era el octavo
hijo y como no fue llamado podemos pensar que aun no había llegado a su
mayoría de edad. Pero David contaba con: (a) La aprobación de Dios (v.
12); (b) El Espíritu de Jehová (v. 13); (c) El aceite de la unción, que
confirmaba su llamamiento frente a los hombres.
Dios lo eligió porque su corazón era recto delante de sus ojos; el Espíritu
vino sobre él porque encontró obediencia a su Palabra y, fue ungido, porque
lo anteriormente marcado era una verdad. Notemos esto porque Dios aún escoge
así a los que le han de servir.