| JULIO 7 |
¡VIVA EL REY!
2 Samuel 5:1-25
Las tribus de Israel eligieron a David porque vieron en él tres cosas:
1. Se podían identificar con él (v. 1). La figura: hueso tuyo y carne
tuya va más allá del parentesco de familia, pues lo dijeron las doce tribus.
2. Había luchado por ellos (v. 2). Habían visto sus dones de pastor.
3. Dios lo había elegido (v. 2). Esta fue la observación más importante.
Para meditar: ¿Cómo elegimos nosotros? (a) ¿Vemos si son del cuerpo de
Cristo (1 Co. 12:27)? (b) ¿Designamos a alguien para que realice un trabajo,
o lo escogemos porque Dios ya está haciendo un trabajo por medio de él?
(c) ¿Buscamos conocer la elección de Dios? Esto no es fácil, se requiere
estar en el ministerio del Señor. Será cuando estemos ocupados en su servicio
que Dios nos hablará, no cuando estemos lejos de su viña. ¿Qué pasó en
Hechos 6:3 y 13:2,3?
Como rey electo David busca un lugar para asentar su trono, y elige a Jerusalén.
Tiene que luchar para conquistar la ciudad, pero Dios le da la victoria.
Termina este pasaje con los embajadores de Hiram que buscan la paz y las
tropas de los filisteos que buscan la guerra. Así es hoy, de entre los
que nos rodean en el mundo, unos buscan nuestra amistad y otros nuestro
fracaso. No nos atemos a los primeros, ni nos atemoricemos de los segundos.
Aprendamos a orar como lo hacía David (v. 12.).