| JULIO 16 |
EL PRÍNCIPE
2 Samuel 14:1-33
Amón fue el primer hijo de David nacido en Hebrón (3:2) y cuando éste fue
asesinado por Absalón comenzaron las especulaciones sobre quién sería el
sucesor del trono. Quileab, segundo en orden, no aparece en la crónica.
El que destaca es Absalón, el tercero en el orden (3:3). Tal vez contó
con el apoyo del pueblo por ser hijo de una princesa (la hija de Gasur,
a esta casa huyó) o por su belleza física (v. 25); pero era un criminal
y según la ley debía morir. Esto es el fondo de la parábola que usó la
mujer de Tecoa.
¿Alguna lección que aprender? No podemos alabar a Joab por su astucia,
porque no la combinó con la sabiduría de Dios. Buscar a un profeta como
Natán hubiera sido más acertado. No podemos alabar a David por el perdón
otorgado, porque en su misma actitud de duda (v. 24) demostró que no consultó
a Jehová. La misma historia pone en duda lo acertado de su decisión. Si
Absalón hubiera sido castigado según la ley de Moisés, se hubiera evitado
la guerra civil narrada en los siguientes capítulos. La lección es: no
buscar ni seguir consejos de hombres, en ellos siempre habrá un ingrediente
de error porque no conocen a Dios ni creen en su palabra.