La Buena Parte

AGOSTO 24

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PASIONES SEMEJANTES A LAS NUESTRAS

1 Reyes 19:1-21
 


Elías no era un superhombre: se cansaba, era presa del desaliento, temía a una mujer, y, como vimos ayer, tenía motivos para estar cansado. Hemos visto cuatro oraciones bien hechas, pero en ésta pide: “Quítame la vida” (v. 4). Dios oye y contesta, pero no da lo que pide Elías, sino lo que necesita:

1. Le dio alimento y descanso para el cuerpo (vs. 5-8). La torta cocida y el sueño reponen sus energías. Dios se preocupa por nuestro cuerpo que es templo del Espíritu Santo.

2. Lo lleva al monte de Dios, Horeb, para recibir unas lecciones (vs. 9-14). Aprende algo de meteorología, teología (Dios no se halla sólo en cosas que destruyen y hacen ruido) y sociología (no era el único siervo de Dios porque había siete mil). Pero la lección más importante fue de geografía.

Dos veces oye la pregunta: “¿Qué haces aquí, Elías?” Dios había puesto a su siervo en la soledad del arroyo y ante el público en el Carmelo. Ahora está en una cueva en Horeb, pero es para ser enseñado por Dios, no para huir de su deber. Tal vez Dios quiere enseñarnos algo a nosotros preguntándonos hoy: ¿Qué haces aquí?


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