| ABRIL 20 |
EL SÁBADO Y EL VESTIDO
Números 15:32-41
Como ejemplo del pecado de soberbia (vs. 30,31) se da el caso del hombre
que recogía leña en día de reposo. No derribaba el árbol ni aserraba su
tronco, nada más recogía leña. El castigo era la muerte a pedradas. Hay
una lección detrás de esta medida tan severa. El descanso del alma es para
quien confía en Cristo y su obra en la cruz. El que desprecia la invitación
de Cristo (Mt. 11:28) y, en su soberbia sustituye sus propias obras, irremisiblemente
morirá. Para él es el anatema de Gálatas 1:8.
La franja azul en el vestido era recordatorio de que eran el pueblo de
Dios separado por y para él. Los fariseos usaban esta franja con ostentación.
Hacían sus justicias delante de los hombres para ser vistos y alabados.
Ese no es el deseo divino. Dios dice: Y os servirá de franja, para que
cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos de Jehová (v. 39).
La franja de azul no es para que la vean otros sino para que la vea yo;
para que mis ojos ya no vean con anhelo lo que ofrece el mundo; para ayudarme
a ser santo para mi Dios. ¿Qué tenemos los creyentes hoy para recordarnos
estas cosas?