| ABRIL 18 |
LA SENTENCIA
Números 14:20-45
No pudieron entrar a causa de incredulidad (Heb. 3:19).
Hasta aquí habían sido peregrinos, pero ahora dejan de serlo: les toca
vagar sin meta fija (v. 33). Peregrinar y vagar no es lo mismo. Sólo Caleb
y Josué escapan de la sentencia (v. 38) y entran a la tierra prometida.
En Hebreos 3 y 4 se nos exhorta a no cometer el pecado de incredulidad.
Muchos creyentes jamás llegan a poseer y disfrutar bendiciones que Dios
nos quiere dar por causa de este pecado.
Resalta en nuestra lectura de hoy la respuesta a la oración intercesora
de Moisés (v. 20), quien es figura de nuestro gran Mediador (1 Ti. 2:5).
Observemos el efecto del perdón que da Dios: Mi gloria llena toda la tierra
(v. 21). La gracia perdona sin menoscabo de la gloria de Dios. La nación
es perdonada, pero el juicio cae sobre los que provocaron la ira de Dios
por la incredulidad y rebelión del pueblo.
Hay grados de responsabilidad: los espías mueren por plaga, los mayores
caen en el desierto durante 40 años y los menores de edad tienen que vagar
durante 40 años.