| SEPTIEMBRE 27 | |
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“¡AY DE TI!” Nahum 3:1-19
Tebas fue destruida (v. 8); Nínive es asolada (v. 7); y la pregunta de
Dios permanece para el que persevera en hacer lo malo: ¿Eres tú mejor...?
(v. 8).
El látigo, el caballo, el jinete, la espada, la lanza... (vs. 2,3) son
todos figura de lo que él usa para imponer su voluntad.
El barro cocido y el lodo pisoneado, así como los estanques de agua (v.
14) nos representan todo aquello que el hombre hace y acumula para defender
su causa ante la justicia.
El hombre que se rebela contra Dios y busca seguir el camino de la mentira,
de inmediato se ve en la guerra donde se impone el más fuerte. Mentira,
rapiña y pillaje (v. 1) es lo que se ve forzado a cometer para guardar
su postura frente a sus semejantes. No le importa la sangre que tenga que
derramar para quedar en su pedestal.
Cuando piensa que Dios ha de llamarlo a cuentas, amontona sus buenas obras
como lodo para formar su fortaleza y se rodea de excusas para su conducta.
En nuestro cuadro, también entra la máscara de hermosa gracia que muchos
buscan en la religión (v. 4) cuyas normas no siguen el camino de humillación
ante Dios. A ellos Dios dice: Heme aquí contra tí (v. 5).
Caigamos de rodillas ante Dios hoy. ¡No esperemos el día en que él caerá
sobre nosotros!
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