| OCTUBRE 21 |
“LA GLORIA DE JACOB”
Isaías 17:1-14
El patriarca Jacob puso su bendición mayor en Efraín (Gn. 48:17,20) y es
por eso que aquí se le llama la gloria de Jacob (v. 4). Pero Efraín,
con toda su grandeza, no aprendió a poner los ojos en su Benefactor y,
olvidándose de Dios, buscó apoyo en Damasco. (Damasco es la ciudad principal
de Siria, y Efraín es la tribu principal de Israel, el reino del norte).
La profecía de destrucción llega a ambos pueblos por igual (v. 3). Damasco
sería castigada porque trillaron a Galaad con trillos de hierro (Am.
1:3). Abusaron de su autoridad destruyendo más de lo que Dios les había
indicado (Is. 28:28). También sería castigada porque a Jehová deben mirar
los ojos de los hombres (Zac. 9:1), es decir, debemos estar atentos a
las órdenes de Dios (Sal. 123:2).
Al ejecutar el juicio de Dios sobre los rebeldes vieron la oportunidad
de enriquecerse y satisfacer sus instintos destructores, y no se sometieron
a la autoridad del Todopoderoso.
Estamos muy próximos a caer en los pecados de Damasco cuando sólo obedecemos
lo que nos conviene. ¡Cuidémonos!
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