| MAYO 1 |
LA FIDELIDAD DE DIOS
Génesis 8:1-22
LA frase: Y se acordó Dios de Noé (v. 1), es de profundo significado.
No es que Dios se haya olvidado temporalmente de sus criaturas y, como
nos pasa a los humanos, algo hizo que vinieran otra vez a su memoria los
ocho seres que navegaban en las aguas, ya tranquilas, del inmenso mar que
cubría la tierra.
La teoría que mencionábamos ayer postula que el acomodo de hielo en las
capas polares, como las conocemos hoy, sería suficiente para hacer que
las aguas disminuyeran, pero eso es secundario. Lo importante es QUIÉN
lo hizo y no CÓMO sucedió.
La hoja del olivo en el pico de la paloma (v. 11) se ha convertido en señal
de paz. Lástima que el hombre de hoy no levante los ojos al cielo ni extienda
sus manos como lo hizo Noé para recibir, como de Dios, este mensaje.
Tal vez se confunde la paloma con el cuervo que, posando sobre los cadáveres
que flotaban, encontraba alimento para subsistir. Pero el cuervo, símbolo
de lo carnal, nunca traerá la rama de olivo.
La paz, y más, la paz de Dios, sólo viene del cielo (Ro.
5:1). Hagamos nuestro altar para agradecer esta dádiva de Dios al hombre (v.
20).
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