| MARZO 12 |
“LA SEÑAL DEL PROFETA JONÁS”
Mateo 16:1-28
COMO en el capítulo anterior, vemos en oposición el ver y el oír. Los fariseos
y saduceos tenían que elegir entre ver una señal del cielo (v. 1) y oír
la ley y los profetas que hablan de las señales de los tiempos (v. 3).
La señal de Jonás es la muerte y resurrección del Señor Jesús (12:40).
Esta resurrección fue la declaración del Espíritu de que Jesucristo es
el Hijo de Dios, misma que quiso el Señor escuchar de labios de sus discípulos
(v. 15).
Esta confesión es la piedra fundamental de nuestra fe, es la verdad sobre
la cual se cimenta la iglesia y el Hades no podrá destruirla (v. 18).
Es notable que en la interrogación de un candidato para el bautismo surja
la misma declaración: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios (Hch. 8:37).
Es notable, porque la resurrección de Cristo, su deidad y nuestra fe en
él, quedan ejemplificados en el acto mismo del bautismo.
La generación mala y adúltera de hoy también demanda señal. La iglesia
de Cristo ha de responderle, no con señales y prodigios, sino con la señal
de Jonás: vidas que han nacido de nuevo en el poder de su Salvador y Señor
Jesucristo.
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