| FEBRERO 10 |
AMIGOS Y ENEMIGOS
Salmo 41:1-13
ESTE salmo también es mesiánico porque el Señor lo cita aplicándolo a sí
mismo y a Judas en Juan 13:18,19.
Cuando David lo escribió pensaba en Ahitofel, un amigo que lo traicionó
pasando a ser consejero de Absalón (2 S. 15:2,30,31).
Al buscar a Cristo en este salmo notaremos que los primeros versículos
no hablan simplemente de la caridad humana, sino de algo más profundo.
La bendición es para el que ayuda al pobre, pero además de aplicarlo a
los débiles y necesitados que nos rodean, debemos aplicarlo al Mesías que
en el salmo anterior dice: Afligido yo y necesitado.
Él, por amor a nosotros, se hizo pobre (2 Co. 8:9). El Mesías dice: Me
has hecho estar delante de ti para siempre (v. 12), pero sus sufrimientos
vinieron antes de su gloria. Sólo podemos comprender que el clamor de este
salmo salga de labios de nuestro Salvador si recordamos el propósito expiatorio
de su muerte, a la luz de pasajes como Isaías 53:4 y 2 Corintios 5:21.
La traición de Judas es doblemente vil por haber tenido la confianza de
su Maestro y por haber comido el pan con él (v. 9).
La doxología final (v. 13) debe considerarse como el broche que cierra El Primer
Libro de los Salmos. “Bendito sea
Jehová, el Dios de Israel,
por los siglos de los siglos.
Amén y Amén”
(Salmo
41:13).
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