| ENERO 26 |
“ESCUDRÍÑAME,... Y PRUÉBAME”
Salmo 26:1-12
LA relación con Dios es personal y esto es una realidad en los salmos.
Éste es un buen ejemplo de esto por el evidente deleite del salmista en
afirmar que Dios es SU Dios.
Encontramos oración (vs. 1-7), alabanza (vs. 8-10) y oración otra vez (vs.
11-22).
Hagamos nuestras algunas de las peticiones que hemos leído:
Muéstrame, oh Jehová, tus caminos (v. 4). El hombre natural es como una
oveja descarriada cuya característica es andar por sus propios caminos
(Is. 53:6). Los que han vuelto al Pastor (1 P. 2:25) ahora quieren andar
en pos de él.
Encamíname en tu verdad (v. 5). No basta conocer los caminos, es necesario
andar en ellos. Dios es luz y es amor. No basta saber esto, debemos andar
en luz y en amor (Ef. 5:2,8).
Es interesante la relación entre los versículos 6 y 7: en el primero el
salmista pide a Dios que se acuerde y en el que sigue, que no se acuerde.
La comunión íntima del versículo 14 se ilustra en 15 y 16: Dios y el
hombre se miran el uno al otro.
Antes de orar a favor de otros debemos pedir perdón y misericordia para
resolver nuestros propios problemas y necesidades.
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