| ENERO 11 |
EL REFUGIO DEL JUSTO
Salmo 11:1-7
DAVID estaba en peligro. Algunos le aconsejaban a huir cual ave que levanta
el vuelo para escapar de sus enemigos, pero, firme en su fe, decidió que
era mejor confiar en su Dios. Los consejos de nuestros amigos y parientes,
aunque nazcan de las mejores intenciones, no siempre van a estar de acuerdo
con la voluntad de Dios. Recordemos esto.
En un mundo donde la justicia y el orden frecuentemente son subvertidos,
¿qué ha de hacer el justo? (v. 3). Debe buscar su refugio en el Dios
eterno que está sentado sobre el trono del universo. Volvamos a leer el
versículo 7 y meditemos en el carácter de nuestro Dios: es justo en todo
lo que aprueba. La recompensa del hombre recto es poder mirar el rostro,
del Juez que nos ha examinado (v. 4). Después del fuego de la prueba (v.
5) viene paz en la presencia del Señor.
Esto es lo que Dios promete a los suyos en Apocalipsis 22:3,4: Sus siervos
le servirán, y verán su rostro. Dichoso el que hoy puede cantar: Yo veré
su hermosa faz, un gran día glorioso, cuando toda nube se haya despejado.
Mi tristeza cambiará en gran alegría, no habrá oscuridad cuando vea su
faz.
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