| ABRIL 12 |
EL CASO IRREVERSIBLE DE ISRAEL
Oseas 4:1-19
CASOS como el de hoy son pocos y sólo pueden ser señalados por Dios. El
hombre no tiene ni la autoridad ni la omnisciencia para decretar que un
pecador ha llegado a un punto de donde ya no hay retorno. Sin embargo,
sí somos capaces de observar los síntomas de la enfermedad irreversible
de la que murió la confederación de las tribus del norte. Estos síntomas
son:
1. No hay verdad, ya que perjurar y mentir han tomado su lugar (vs. 1,2).
Muy pocos creen en las promesas de los hombres.
2. Ni misericordia... matar, hurtar y adulterar prevalecen (vs. 1,2).
El amor al prójimo rara vez es el motivo único y fundamental de una acción.
3. Ni conocimiento de Dios (v. 1). No se quiere su ley (v. 6), ni su
dirección (v. 12), ni su disciplina (v.16). Fornicación, vino y mosto
hacen que abunden los casos psiquiátricos (v. 11). La maldad y el crimen
proliferan, porque Dios ha levantado su barrera de castigo que detiene
el pecado (v. 14).
Observemos los símiles que usa Oseas para describir a la nación de Israel
y a todo el que se rebela contra Dios. Aquí dice que es como novilla indómita
(v. 16). ¿Somos así o como el pollino que, sumiso, sirvió a su Creador
(Lc. 19:30-35)?
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