VIOLENCIA

 

¿Hasta cuándo?


 

 

¿Habrá una nación, un pueblo, una familia que no conozca el impacto de la violencia? se levantan clamando justicia. Se recrimina a las autoridades por no poder frenar los asaltos, los secuestros, las violaciones, los asesinatos. Se piensa que con mejorar los sistemas de seguridad, con imponer castigos más severos, con involucrar al pueblo en la identificación de los maleantes, se podrá frenar la violencia. Pero como alguien dijo: "Aunque esto fuera realidad, sólo se estaría logrando capturar a más delincuentes o frustrar más planes de los maleantes." Esto no eliminaría la envidia, el odio, el deseo de venganza, ni la búsqueda de lo ilícito. Factores, todos ellos, que generan y alimentan la violencia. la solución va más allá de lo que aprueban las leyes o de los que buscan impartir justicia. La solución está más cerca de la escuela y la familia. Está ligada a lo que se cree, lo que se enseña y lo que se vive en el seno del hogar. La historia es un testigo mudo de la consecuencia de dejar de pensar en lo eterno para pensar en lo pasajero; de anteponer las ambiciones personales y los placeres egoístas al bienestar de la comunidad. Pero el hombre no aprende de la historia; piensa que su caso será diferente. llamamos una nación "cristiana", pero ¿quién se esmera para vivir como Cristo? exclama: "Padre nuestro que estás en los cielos...", pero ¿quién considera necesario ser santo, misericordioso y perfecto como hijo de Aquel a quien invoca por Padre? días de enfermedad, cuando hay un accidente o al desear algo que se ve imposible, entonces sí se doblan las rodillas y se clama por misericordia, pero, en días de prosperidad ¿se piensa en Dios? Dios no pide ritos y ceremonias, ni se complace en recibir sacrificios que jamás pidió. Dios espera un corazón contrito y una voluntad rendida a su pies.

 

 


 

Necesita cambiar

 

El Señor Jesús le dijo a Nicodemo, un maestro de Israel: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. (1) Nacer de nuevo es experimentar un cambio, como el de la semilla. El grano de maíz, un cuerpo aparentemente muerto, es tocado por el agua, y la humedad hace que cobre vida; de la información aprisionada en su germen comienzan a salir instrucciones, y aparecen raíces, tallo, hojas y más tarde, mazorcas con nuevos granos de maíz. ¡Qué maravilla!

 


 

Dios lo hará

Este cambio, que viene por la Palabra y el poder de Dios, requiere dos cosas: oír, entender y creer el mensaje de Dios contenido en la Biblia, que presenta a Cristo como su respuesta al problema del pecado; (2) y rendir el corazón a la voluntad de Dios. No ofrece cambiar al mundo, pero sí se compromete a cambiarlo a usted, si obedece su Palabra. No ofrece eliminar de su entorno toda violencia, pero sí se compromete a darle un nuevo corazón donde moren su paz y su amor. Que Dios elimine de su corazón todo lo que engendra violencia. ¡Qué mejor lugar para comenzar!

(1) Juan 3:3,5 (2) Juan 3:16

 


 

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