1° de Enero de 2012 Suplemento “B” N° 36

3. Declara que es autosuficiente, y que ha logrado superar sus deficiencias, pero no sabe que sigue sin cubrir la vergüenza de su desnudez (Gn. 3:7-11Ir a la Biblia en línea).

4. Declara que ha descubierto los secretos más escondidos del universo y del microcosmos, pero no reconoce que no puede resolver la enfermedad de su corazón. Está ciego ante las carencias de su ser.

Lo más triste de todo esto es que, aunque estas palabras dichas al ángel de la iglesia en Laodicea son verdaderas al pensar en la crisis que hoy envuelve al mundo, son aplicables, principalmente, a aquellos que dicen ser de la iglesia de Cristo, pero tienen a su Señor afuera, a la puerta, pidiendo ser admitido a una comunión profunda y verdadera que traerá gozo a su alma, paz a su corazón y significado a su vida.

Mas, no todo lo dicho es triste y doloroso; las palabras con que se describe a sí mismo el Autor de la carta (Ap. 3:14Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:), han de traer consuelo a nuestro corazón en estos tiempos de crisis. Ordenó que se escribiera: He aquí…

⇒ El Amén. Dios tiene y tendrá “la palabra final”. No hay argumento, plan o propuesta del hombre que lo haga cambiar. Nuestra fe está puesta en las promesas de un Dios en

  el cual no hay mudanza, ni sombra de variación (Stg. 1:17Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación).

⇒ El testigo fiel y verdadero; ante quien será juzgada toda palabra y obra de los hombres. Es la norma o el valor “testigo”, invariable y justo. Son las pisadas que hemos de seguir en el poder de Aquel quien, en los días de su carne, lo llevó a obedecer a su Padre (1 P. 2:21Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; Heb. 5:7-97Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. 8Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; 9y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen).

⇒ El principio de la creación de Dios. Es el origen de todo, pues leemos: Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho (Jn. 1:3Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho), y: Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas (Ro. 11:36Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.).

Estas palabras deben alentarnos al entrar en un nuevo año. Filosofías y doctrinas humanas nacen y mueren a nuestro alrededor, pero la palabra del Amén es inamovible. Los medios proponen “modelos” que un día están en la cima y otro en el olvido. Nosotros tenemos al testigo fiel y verdadero ante quien debemos normar nuestra conducta. La ciencia se ocupa de los “orígenes”, pero nosotros conocemos al principio de la creación de Dios.

Consolémonos con estas palabras, fortalezcamos nuestra fe en Aquél a quien servimos y comprometámonos a orar por este mundo en crisis.

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