|
|
||||||||||
| Inicio | Historia | El Sembrador | Devocional | Estudio Bíblico Semanal | Evangelismo | Orad por Nosotros | Contacto | ||||||||||
|
Lección 11 MICA 4-1 |
|
|||||||||
|
INTRODUCCIÓN | Lección 1 | Lección 2 | Lección 3 | Lección 4 | Lección 5 | Lección 6 | Lección 7 | Lección 8 | Lección 9 | Lección 10 | Lección 11 | Lección 12 | Repaso
TEXTO PARA MEMORIZAR: Juan 17:24
Vamos a considerar tres frases que están en el texto que vas a memorizar: 1. Un nombre. “Aquellos que me has dado”. ¡Qué forma tan maravillosa de referirse a nosotros, pues estamos incluidos en este grupo (17:20)! 2. Un deseo. Que “estén conmigo, para que vean mi gloria”. ¡Qué propósito tan sublime! No nos quiere como siervos para que estemos allí por si nos necesita, nos lleva como amigos para compartir con nosotros lo que es suyo (15:15). 3. Una verdad. “Desde antes de la fundación del mundo”. ¡Qué misterio tan profundo! Al fundarse el mundo, comenzó a contarse el tiempo, antes de esto todo era eternidad. Esta frase encierra la verdad de que Cristo es Dios manifestado en carne.
Gratitud, al saber que soy de Cristo. Anhelo, al saber que he de conocer su gloria. Adoración, al saber que Cristo es Dios.
Con esta frase, el Señor Jesús nos recuerda tres cosas que nos han sido dadas por medio de él. Veámoslas. 1. Las palabras del Padre (17:8,14). En estas palabras hay verdad y libertad (8:31,32), así como seguridad de ser oídos porque viviremos en santidad (15:7). 2. La gloria que recibió de su Padre (17:22,23). Esto nos dará unidad y perfección como miembros de su cuerpo, y daremos a conocer que él vino del Padre (1 Jn. 5:20). 3. El nombre de su Padre (17:26). Dios es Amor (1 Jn. 4:8), y ese amor ha de verse en nosotros. Dios es luz (1 Jn. 1:5), y Cristo, la luz, ha de estar en nosotros.
El apóstol Juan presenta a Cristo como el Verbo que “era en el principio con Dios”. Tratemos de transportarnos a ese principio cuando el Señor Jesucristo ya “era”. Lo vemos como la respuesta de Dios para nuestra necesidad desde la eternidad: a) PREPARADO (Heb. 10:5). Necesitaba un cuerpo para que en él llevara nuestros pecados (1 P. 2:24). b) DESTINADO (1 P. 1:20). Dios conocía cuál sería nuestra historia y aún antes que pecáramos, ya tenía una respuesta (Ro. 3:25). c) INMOLADO (Ap. 13:8). Desde la eternidad, Dios veía consumada la obra de Cristo, por eso Juan el Bautista dijo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (1:29), no dijo: quitará, cuando haya dado su vida en expiación por el pecado. |
||||||||||
|
2009 Publicaciones "El Sembrador" |
||||||||||