| SEPTIEMBRE 9 |
“LLORÓ EL VARÓN DE DIOS”
2 Reyes 8:1-15
Las lágrimas de Eliseo (v. 11), nos recuerdan que el Señor Jesús lloró
por la ciudad de Jerusalén (Lc. 19:41) y ante la tumba de Lázaro (Jn. 11:35).
Eliseo lloró por compasión hacia su pueblo que sufría mucho por las atrocidades
que Hazael cometería.
Leeremos el cumplimiento de esto en los capítulos 10,12 y 13. Hazael muestra
humildad falsa (v. 13) y luego entrega un mensaje incompleto a Ben-adad
antes de asesinarlo.
En la primera parte del capítulo el profeta anunció siete años de hambre
y aconseja a su anfitriona a salir del país; como ya no se menciona al
marido, probablemente era viuda. A su regreso vio que sus tierras habían
sido confiscadas. No sabemos qué hacía Giezi en la corte del rey ya que
era leproso (5:27). Es posible que no están en orden cronológico los milagros
de Eliseo.
Giezi testifica del poder de Dios obrando en otros, pero no hay evidencia
de ese poder en su propia vida. No seamos como Giezi, ya que Dios nos quiere
investir a cada uno de poder (Hch. 1:8).