| SEPTIEMBRE 29 |
CASTIGO
2 Reyes 25:1-21
En el capítulo anterior (24:20) leemos que Sedequías se rebeló contra Nabucodonosor.
Había jurado, en nombre de Jehová, ser leal al rey de Babilonia (2 Cr.
36:13; Ez. 17:13), pero no cumplió su palabra. Esta fue una ofensa muy
grande. Falsos profetas lo alentaron en esta insurrección, pero él sabía
que el castigo venía de Dios y era su deber someterse a él. Trató de resistir
el juicio y no pudo; luego decidió darse a la fuga (vs. 4,5), pero esto
también es imposible aunque muchos lo han intentado y lo siguen intentando.
¿Y piensas esto, oh hombre,... que tú escaparás del juicio de Dios? (Ro.
2:3).
El rey de Babilonia lo tomó preso y su castigo fue terrible. Vio a sus
hijos morir degollados y luego, el que voluntariamente había cerrado sus
ojos en rebeldía e incredulidad, obligadamente terminó sus días en las
tinieblas de la ceguera.
La casa de Jehová fue quemada, ciudad y muros destruidos y el pueblo fue
llevado cautivo a Babilonia. Dios cumple su palabra.